Escuchar a las adolescentes también es reconocer su liderazgo

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8 de marzo de 2026

En el marco del Día Internacional de la Mujer, desde América Solidaria quisimos relevar la voz de las adolescentes y reflexionar sobre su rol en la sociedad. Para ello conversamos con Andrea Domínguez, integrante del Consejo Adolescente de América Solidaria y ex participante del programa Accionadores.

Andrea —o Andy, como prefiere que la llamen— ha sido parte de espacios donde las y los adolescentes pueden compartir sus ideas, opiniones y experiencias. Desde esa vivencia, reflexiona sobre los desafíos que enfrentan hoy las jóvenes para ser escuchadas y reconocidas como líderes.

Para ella, uno de los principales problemas es que muchas veces se escucha a las adolescentes, pero no necesariamente se consideran sus opiniones en la toma de decisiones.

“Que se nos escuche no siempre significa que se nos esté tomando en cuenta.”

Andy explica que existen distintas barreras que dificultan que las adolescentes sean reconocidas como líderes. Entre ellas menciona el machismo, los micromachismos, la discriminación por edad y la falta de oportunidades de formación.

“Muchas veces se piensa que, por ser menores, no sabemos ciertas cosas. Pero sí hay muchas cosas que sabemos y que nos importan, y en las que también podemos aportar una perspectiva diferente.”

Además, señala que los prejuicios hacia las adolescentes también afectan su confianza y participación, especialmente cuando se les juzga por su apariencia o se les responsabiliza por situaciones de acoso.

“Muchas veces se juzga a las adolescentes por su forma de vestir o por su cuerpo, como si su valor estuviera en cómo se ven.”

Para Andy, reconocer el liderazgo de las adolescentes comienza por algo simple, pero muchas veces ausente: escucharlas de verdad.

“Reconocer el liderazgo de las adolescentes empieza por escucharlas.”

Pero escuchar no es suficiente. También es necesario generar espacios reales para que puedan participar y expresar sus ideas.

“No basta con escucharnos: necesitamos espacios para expresarnos y participar.”

Finalmente, Andrea invita a las instituciones, escuelas y autoridades a abrir más espacios para la participación adolescente y a confiar en su capacidad de aportar a la sociedad.

Cuando las personas se unen, hay más fuerza para generar cambios.”

Desde América Solidaria creemos que escuchar a las adolescentes no solo es un acto de reconocimiento, sino también una forma de fortalecer la participación y construir sociedades más justas.

Porque la adolescencia no es solo una etapa de transición: también es una etapa de liderazgo, ideas y transformación.

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